RESPONSABILIDAD SOCIAL AMBIENTAL: UN COMPROMISO DE LA POBLACIÓN Y DE LAS EMPRESAS
La frase se escucha a menudo, sin embargo, no todos conocemos su verdadero significado, ya que algunos la asocian con una responsabilidad estrictamente empresarial, y otros tienen una idea, pero simplemente se hacen de la vista gorda. Creer que solamente las fábricas o empresas son las únicas que contaminan el medio ambiente durante sus procesos para la elaboración de diversos productos de consumo humano, es un craso error; pues, si bien son los principales responsables de la contaminación del planeta, esta se trata de una responsabilidad que nos compete a todos los ciudadanos, mediante la mejora de nuestros hábitos y costumbres diarios; incluso, haciendo algo tan simple como no arrojar una botella de plástico, haríamos mucho para proteger nuestro medio ambiente y nuestra comunidad.
¿Qué es la La Responsabilidad Social Ambiental?
Según la teoría, se puede entender como el conjunto de mecanismos de producción más limpios aplicados por las empresas públicas o privadas, para minimizar su impacto al medio ambiente en el espacio donde desarrolla sus actividades productivas, contribuyendo así a mejorar la calidad de vida en el planeta; sin embargo, este concepto debería involucrar a una toma de conciencia de la población en general.
Si de pisos ecológicos, áreas verdes, reservas naturales se trata, Michoacán en general y Tacámbaro en particular, podrían considerarse como los pulmones de México, pero ¿cuánto tiempo estos pulmones se mantendrán sanos? Si no hay compromiso y toma de conciencia por parte de las empresas y los ciudadanos de nuestro estado con el cuidado de nuestro hábitat, estamos condenando a la extinción, por ejemplo, a recursos tan valiosos como el agua, que debido a la escasez de lluvias, cada día se convierte en un grave problema tanto para los agricultura como para el consumo humano.
La crisis del agua, que en el futuro representará una problemática mundial, ya empieza a evidenciarse en el municipio de Tacámbaro, debido a la deforestación indiscriminada, con el fin de ganar terrenos para el agro, y al uso de nuevas tecnologías como los cañones antigranizo que afectan el ciclo de lluvias; esto último, es un claro ejemplo de que el remedio es peor que la enfermedad, pues con el fin de proteger sus plantaciones de las granizadas, no reparan en que están ocasionando un daño irreversible a nuestro ecosistema, pues las lluvias se retrasan y en poco tiempo no habrá agua ni para los sembríos ni para la población.
En ese sentido, si no tomamos conciencia hoy, mañana será muy tarde. La responsabilidad social ambiental, aún no se ha tomado con la debida seriedad en nuestro municipio; pero diversas empresas emblemáticas de nuestra localidad han entendido que esta problemática ambiental es tarea de todos y no de unos cuantos. Por ello, vienen desarrollando una serie de iniciativas para reducir el impacto negativo que las actividades productivas generan en nuestro medio ambiente.
Un claro ejemplo del compromiso de algunas organizaciones con el medio ambiente, se ve reflejado en la iniciativa del empresario Tacambarense Valentín Rodríguez, quien junto a su equipo de colaboradores vienen desarrollando un importante proyecto de reforestación en la tenencia de Yoricostio, donde el último fin de semana se plantaron cinco mil árboles. El empresario manifestó que su compromiso es con Michoacán, y por ello continúa trabajando para impulsar el desarrollo de nuestro estado.
En ese sentido, cabe destacar que el empresario Valentín Rodríguez ha priorizado la protección del medio ambiente y viene realizando actividades de reforestación desde hace tiempo atrás, pues está convencido que no solo se trata de sembrar nuevos árboles, sino de darle el mantenimiento adecuado a los que antes se plantaron.
El mundo atraviesa por una seria crisis ambiental y Tacámbaro no es la excepción, pues también viene sufriendo el impacto del cambio climático, por lo que se hace sumamente necesario que en nuestra localidad, tanto las empresas como los ciudadanos, tomemos conciencia y, cada uno, desde sus posibilidades ponga ese granito de arena tan necesario para que las generaciones futuras puedan vivir mejor y no sufran las consecuencias de nuestra desidia y falta de empatía con el planeta.
